La creatividad es una necesidad organizacional, a veces también personal.

Las personas con ese don,  algunas, otras con una leve competencia creativa, son codiciadas por las empresas. Ahora, ¿están todas esas empresas preparadas para atender a sus internos creativos?.

Vamos a comenzar por lo fácil….. ¿Qué significa “carecer de creatividad absoluta” en el desempeño del puesto de trabajo?….. Fácilmente definible, aquí van algunas notas;

  • Poseer juicios previos (preconceptos) en relación a cómo se deben hacer las cosas. Quien tiene un juicio previo es incapaz de ver otra solución. Un juicio previo es solo una creencia de que la forma habitual de hacer las cosas es como han de ser hechas, “como siempre han sido” – con lo cual un buen coach puede ayudarnos en el camino de la autodestrucción de esta autolimitación. Ser incapaz significa estar mentalmente imposibilitado para ver otra solución. Sólo verá un problema a futuro en la nueva propuesta.
  • Aplicar métodos de trabajo aferrándose a opiniones propias, sin entrar a contemplar los intereses de clientes –internos y externos -. Un no creativo estará impedido. Su propia rigidez mental le lleva a una falta total de empatia la cual sí le permitiría conocer estos intereses.
  • A aplicar soluciones sólo válidas para el propio puesto de trabajo o el propio estilo personal, no pudiendo ser por tanto utilizadas a nivel organizacional.
  • A ser el crítico más feroz frente a los compañeros que sí son creativos, y se aventuran a ofrecer propuestas innovadoras pretendiendo ayudar al no creativo, con lo cual, el no creativo contribuye a degenerar el clima laboral en las empresas que necesitan aplicar la creatividad en sus procesos y procedimientos.

Somos supervivientes…. de algo, con lo cual, salvo que haya algún problema de salud mental, todos somos en mayor o menor medida creativos ya que, todos hemos encontrado a lo largo de nuestra vida una solución a un problema. Para nuestro desarrollo por tanto es interesante observarnos en aquello donde demos muestra de rigidez mental y aprender de ello.

¿Qué hace a una persona ser más creativa que otra?, bien, aquí es lo apasionante de esta competencia, y lo interesante para las empresas.

La creatividad como competencia cardinal que es está relacionada tanto con la visión como con el liderazgo.

Una persona creativa es aquella que tiene la capacidad de idear soluciones nuevas y diferentes dirigidas a resolver algún problema, y además es innovadora cuando esta solución añade valor a la organización.

El grado de creatividad lo va a dar; los recursos que utilice esa persona, y el grado de irradiación de la solución encontrada. De tal forma que si esa solución está conectada con una visión holística que involucre tanto a la propia organización, como al mercado en donde actúa, como a la comunidad donde esa persona está presente, estamos ante un individuo absolutamente creativo, en grado máximo de competencia.

Este grado de creatividad crea cultura dentro de la propia empresa. Incide en sus políticas ya que son soluciones, métodos y estilos de actuación que pueden extrapolarse al resto de la organización. Consolida el liderazgo de la empresa en su propio mercado, de aquí la conexión de este grado de creatividad con la visión de la organización, y a su vez la importancia de que en las organizaciones esta visión sea clara y compartida con su personal, clientes, proveedores, medio y entorno social.

Según el grado de irradiación que se de en la solución hallada, es decir,  dependiendo de si la solución se ciñe a una mejora en el propio sector de la organización en que se dé, o en un área de la misma, o se reduzca a la simple responsabilidad del creativo, el grado de creatividad de la persona será mayor (el primero) o menor.

Como se puede entender, otra forma de observar el grado de creatividad de la persona es contemplar su grado de liderazgo. Pasaremos de estar hablando de una persona  con un liderazgo organizacional, a una con liderazgo ceñido a un sector dentro de la organización, o a un liderazgo reducido al ámbito de influencia en el área, entre los propios compañeros de trabajo,  y por último al constreñido al “alineamiento habitual” en las decisiones frente a los problemas de trabajo que se da en aquel que haya la solución utilizando como recurso sus años de experiencia.

Si la creatividad tiene grados….. entonces, ¿serán iguales las necesidades de los creativos con diferente grado de creatividad?, la respuesta es NO.

Una persona que tiene una visión holística frente a la empresa donde trabaja tiene unas necesidades diferentes a una persona que tiene un grado de creatividad menor, y desde  luego muy diferentes a una persona que carece absolutamente de creatividad.

Y sin embargo conservar a los creativos es tener la llave de la innovación en el mercado como acabamos de ver. Mentes privilegiadas que hemos de conservar.

¿Qué pueden hacer las empresas para combatir la fuga del creativo?.

Primero, trabajar en su propia evolución organizacional, es decir, tener una visión clara como acabamos de decir que permitirá a los creativos “ponerse a trabajar al servicio de la empresa”. Marcar objetivos empresariales empatizando con el personal para que éste pueda sentirse identificado con los mismos y dotarles de recursos para poder contribuir a alcanzarlos….. y ¿mientras este cambio organizacional se produce cómo evitar la desmotivación del creativo?…

Los departamentos de personal son especialmente importantes para conservar la motivación del personal creativo, facilitando que cada persona pueda dar salida a sus necesidades dentro y fuera de la organización, a través de políticas de conciliación y medidas de clima laboral.

La creatividad supone tener una visión holística. Una conexión profunda con el medio y el entorno. Una necesidad innata de “mejora continua” del mismo. Permitir al creativo conciliar su vida personal con la profesional es la solución.

Facilitar que el personal creativo sienta que “merece la pena” seguir participando en la construcción de algo nuevo en la organización, aunque se esté generando en él cierta frustración por el ritmo al que van llegando los cambios.

La frustración que en la persona creativa puede darse requerirá ser compensada, ser canalizada. Esta frustración es energía que si se facilita ser redirigida en la mejora de su propio entorno personal, la propia organización estará permitiendo a la persona transformarla en motivación. Por ejemplo, permitiendole gestionar su tiempo para la mejora de relaciones con su entorno (familia, amistades, sociedad….) o para mejorar su medio (formación, participación en proyectos, ampliación de conocimientos…).

La motivación es una herramienta en la gestión de la creatividad. La creatividad es un don que hay que saber canalizar en beneficio de la persona para que la misma pueda canalizarla en beneficio de la organización, del mercado, y de la sociedad.

 

 

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