La supervivencia como competencia

En la adaptación o capacidad para sobrevivir de los organismos vivos estos dan muestra de su propia naturaleza.

La capacidad de sobrevivir está relacionada con la capacidad de revisar nuestras propias elecciones y aprender de ellas, a lo que nos han llevado, lo que nos ha permitido aprender, como nos ha afectado, como nos hemos desarrollado…..

Por procesos de ruptura pasan todos los seres, grupos y organizaciones. Es consustancial al cambio y al crecimiento. Carecer de individuos en puestos claves con esta capacidad de supervivencia es un error, como lo es también caer en la dejadez de desatender esta competencia en los puestos directivos.

Todo es entrenable. Según el comportamiento mostrado en relación a esta capacidad podemos hablar de grados, los cuales dependerán tanto del ámbito al que se circunscribe, como de la capacidad para identificar dificultades y su ámbito, como de la capacidad de crear posibilidades y de su radio de influencia dentro de la organización y la sociedad.

Es imprescindible en el plano empresarial que puestos claves sean altamente supervivientes, es decir, que tengan capacidad de desarrollar estrategias de supervivencia para enfrentar las dificultades y que las mismas se circunscriban a toda la organización, y supongan un beneficio para la sociedad.

En la supervivencia se ponen en juego recursos internos y externos. Se pone en juego tanto a la persona, como al grupo, como a la organización, como a la propia sociedad en que se hallan.

En la forma en que se hace efectiva esta supervivencia y en el resultado que se obtiene podemos darnos cuenta si hay competencia tras ella, o simplemente lucha o falta de competencia.

Son comportamientos alejados de la capacidad de supervivencia el caer en la mera competitividad, en luchas y sufrimientos centrados en desestimar tanto las dificultades del mercado, como las del grupo, la organización, y el puesto. Enfrentar con reticencia las políticas definidas por la dirección. Dar muestras de negatividad y pesimismo frente a los cambios adoptados que están buscando precisamente esa supervivencia. Ser un simple ejecutor de instrucciones y un opositor activo frente a las mismas.

Y es que la capacidad de supervivencia exige ante todo pasar a la acción. Una acción meditada, sopesada, que esté orientada tanto a la realidad – mirando de frente las dificultades – como a la posibilidad. En el reino de las posibilidades nunca se entra por la puerta del pesimismo.

Un superviviente conoce la realidad tanto del mercado, como de la organización, como del sistema. Eso significa conocer, y para conocer hay que tener acceso a la información y a las personas. Poder medir el sistema con la finalidad de confeccionar políticas y planes estratégicos que permitan enfrentar la situación proactivamente.

Enfrentar es el verbo más importante en mi opinión en todo el comportamiento de  supervivencia. Enfrentar es afrontar, confrontar, ponerse frente a frente y mirar, implica valor y coraje, gestionar miedos, emociones y creencias limitantes, y tener la capacidad de transformarlas en energía que cree posibilidades. En el proceso de enfrentar hay que ver, mirar, comprender, planificar, actuar y hacer, hacer hacer, y volver a tener coraje para enfrentar de nuevo el resultado y volver a empezar el proceso.

Educar a enfrentar desde la paz y la posibilidad hace a los individuos, empresas y organizaciones resilientes, supervivientes y exitosos.

Adaptarse es un proceso evolutivo. Sobrevivir es el resultado competente de esa evolución.

Competencias cardinales que subyacen tras la capacidad de supervivencia; proactividad, liderazgo, visión, planificación estratégica, capacidad de sacrificio, influencia, comunicación…

Si estas competencias cardinales están presentes, estamos ante un individuo (y por inclusión sistémica, una organización) que posee la capacidad de supervivencia o de hacer que sobreviva la organización frente a las dificultades que puedan plantearse.

Sobrevivir también supone desprenderse. Aferrarse implica sufrimiento. Desprenderse hace cesar el sufrimiento.

Sin embargo desprenderse sin enfrentar es simplemente soltar y huir. Desprenderse es una herramienta, para nada es el camino. El camino es enfrentar para sobrevivir demostrando las competencias cardinales señaladas.

Puede suceder que construir una nueva estrategia lleva a desprenderse de lo que ya ha dejado de servir a un propósito, siendo una herramienta más en la construcción de la estrategia. El propio enfrentamiento de esa realidad dará la información necesaria en relación al uso de esta herramienta.

Darnos tiempo para evaluar ….. ¿enfrentas o huyes?…… ¿para qué enfrentas?….. ¿De qué información dispones y cuál te hace falta?….. ¿para que la usas?…… ¿Qué posibilidades ves?……. ¿….. cuál es tu estrategia…?….

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