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La productividad del educador. Coach Educativo

10 AUTOEDUCACIONLos cambios en educación queramos o no ocasionarán cambios sociales. Todo cambio sea cual sea su origen provoca cambio frente al cual sólo nos queda preguntarnos ¿somos proactivos y ayudamos a cambiar para mejorar en el sentido de forjar seres humanos completos o somos reactivos y estamos fomentando cambiar para empeorar en el sentido de forjar seres humanos aliniados?.

Quiero hacer una llamada de atención que sirva para diferenciar dos tipos de cambios;

  • Uno es el cambio en educación liderado por un continuo de reformas en la normativa que cada vez hacen más administrativa la tarea de ser maestro educador. En este sentido la burocracia se ha extendido en los últimos años; exigiendo reportes que hacen tedioso el día a día en el aula, teniendo que poner la atención diaria en la cumplimentación de actas, reuniones de ciclo, encuentros con padres, memorias de evaluación, autoevaluación, unidades didácticas, reuniones de orientación, informes de alumnos, programas….., a las cuales hay que sumar las reválidas a final de secundaria y bachillerato, los nuevos itinerarios de la ESO y la configuración de nuevas asignaturas incorporados con la última reforma de octubre del 2015 (Séptima ley escolar de la democracia en 35 años, la LOMCE). Reflexionar sobre la operatividad de tanto control que inclina el sistema a burocrático es algo necesario para volver a retomar el camino de los valores en educación y su re jerarquización, ya que dar valor al control férreo en menoscabo de otros valores como innovación y orientación al cliente interno (maestros) y externo (alumnos) está arrojando drásticos resultados en relación a la eficiencia y eficacia educativa.
  • Segundo, el cambio educacional al que asiste la sociedad, consistente en que el educando no quiere la educación que se le ofrece y en este no querer está marcando el devenir de la sociedad con problemas visiónales complicados de encontrar la solución.

Frente al cambio la proactividad en relación a la práctica educativa del educador es la solución más ecológica tanto para el educador como para el educando. Abogar por una proactividad que lleve a la acción de comprender desde la consciencia este “no querer” del educando en la forma de recibir la educación, aprender a escuchar lo que sí quiere, aprender a co-constuir para transmitir saberes y capacidades, de forma que cada educador desde su pequeña aula pueda romper la inercia institucional del sistema y cambio educacional.

Solo esta proactividad conllevará un aumento de la productividad, entendida como capacidad para fijarse objetivos de alto desempeño agregando valor y contribuyendo a la educación como organización.

La comprensión del educando,  a la que podemos acceder una vez que hemos creado conjuntamente la relación con él, permitirá al educador explorar sus intereses, captar su atención, y cocrear con el educando el conocimiento necesario para alcanzar los objetivos exigidos por el sistema, permitiendo a su vez el desarrollo humano del educando, el cual no es más que conocimiento incorporado,  es decir, información y aprendizaje desde el interés por aprender, lo que a nivel corporal le permitirá conservar psinapsis estimuladas por el juego, que de otra forma se pierden.

Coaching es la herramienta que permite esta comprensión del educando para despertar su interés por aprender de forma que las metas en la adquisición del conocimiento sean compartidas. La búsqueda, el valor que el propio educando puede agregar al proceso, es la innovación del método.

Es un escalón más en la productividad personal del educador, buscar valores añadidos. Mostrarse en este modo competente requiere marcarse objetivos personales cuyo primer paso es conocerse pasando después a encarar áreas de mejora, implicándose y siendo parte activa del cambio.

¿Qué se te exige como educador? (cambios en educación?, ¿Qué quieres conseguir como educador? (cambio educacional), ¿Qué pretendes llegar a ser como miembro del sistema y sociedad educativa? (cambios en educación y educacional).

Vemos que el desarrollo personal del educador y del educando están estrechamente ligados, ¿quieres desarrollarte junto a tus educandos?, ¿qué puedes entonces aprender de ellos?.

En el alcance del objetivo de transmitir conocimiento permitirse minutos de reflexión sobre el propio desempeño da la información necesaria para observar errores, para hacer ajustes, de forma que puedas encontrar el valor añadido en la transmisión de ese conocimiento…… ¿qué valor añadido le estás dando al conocimiento que adquiere el educando?….. ¿Qué valor añadido le puede dar el propio educando?……… ¿Quieres fomentar La Actitud?

 

 

Bibliografía recomendada:

Javier Carrascal, secretario estatal de organización, Anpe. http://www.anpe.es/Html/pdf/r519/22_26%20OPINION.pdf

La utopía de las reglas: sobre la tecnología, la estupidez y las alegrías secretas de la burocracia. David Graeber

Mind Brain and Education, coaching, y calidad educativa.

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“Calidad” es un concepto ambiguo, susceptible de admitir varias interpretaciones. Como término económico la calidad es una herramienta básica para una propiedad inherente de cualquier cosa que permite que la misma sea comparada con cualquier otra de su misma especie. La norma ISO 9000 define la calidad como  “el grado en el que un conjunto de características inherentes cumple los requisitos”. La Real Academia de la Lengua Española habla de “propiedad o conjunto de propiedades inherentes a una cosa que permiten apreciarla como igual, mejor o peor que las restantes de su especie”.

Sin embargo al hablar de calidad de la educación dicha comparación no puede llevarse a cabo, al no referirnos a cosas, estamos hablando de personas, y cada persona es única.

Es preciso acotar el significado del término calidad aplicada a la educación, que requerirá ser susceptible de medición a través de indicadores establecidos que permitan alcanzar estándares de calidad. Este significado requiere ser reducido a la práctica educativa, es decir, calidad de la educación como calidad en la práctica educativa, donde sí podemos establecer indicadores de calidad como la aplicación de la innovación en educación a tenor de avances, por ejemplo, en neurociencia y psicología, donde MBE puede hacer grandes aportaciones.

Traigo a colación una definición de Carr y Kemmis (1988) para quien “La calidad de la enseñanza se concibe como el proceso de optimización permanente de la actividad del profesor que promueve y desarrolla el aprendizaje formativo del alumno” (1).

Partiendo de esta visión de la calidad de la educación, nos centramos en la práctica educativa del profesor, el cual ha de promover el aprendizaje formativo permanente del alumno, es un proceso de excelencia o plefinicación personal en su propia práctica, de forma que el desarrollo de las competencias del profesor, en la búsqueda de la calidad de su práctica educativa, conlleve el desarrollo de la calidad del aprendizaje del alumno.

Dentro las competencias curriculares, recogidas en la Orden ECD/65/2015, de 21 de enero (2),  la de aprender a aprender es la más transversal, de forma que el alumno sea consciente de su propia transformación, lo que implica; el desarrollo de la capacidad de reflexión en su propio aprendizaje, la reflexión sobre sus valores y su propio autoconocimiento. Esta competencia centra a su vez el valor de la educación en el aprendizaje del propio alumno sobre sí mismo, coloca la educación al servicio del alumno, consiguiendo en resumen lo que María Antonia Casanova Rodríguez llama “preparar para la vida…acorde a los requerimientos sociales exigidos por la nueva realidad del entorno” (3). Preparándole para un entorno cambiante, que a su vez ha de ser integrado en la práctica educativa en su pretensión de conseguir la excelencia. Una continua adaptación a los cambios.

¿En qué medida puede ayudar MBE al profesor a saber hacer en relación a ayudar al alumno a “aprender a aprender”?. Mind brain and education (MBE), es una disciplina transdisciplinar (al estar integrada por múltiples participantes de diversa procedencia que abordan los problemas desde el paradigma de la colaboración y de la cocreación del conocimiento conectados a un fin común que es aplicar los avances de neurociencia a la educación) que busca llevar a la práctica educativa los hallazgos en neurociencia, arrojando luz al alumno sobre sus propios procesos de aprendizaje y sobre cómo mejorar los mismos, sabiendo que cada cerebro es único.

El profesor con formación en MBE ha de conocer y enseñar a los alumnos sus propios procesos de aprendizaje, es decir, conocer y dar a conocer cómo funciona el cerebro.

Con este conocimiento el profesor en su práctica educativa estará capacitado para mejorar los procesos de aprendizaje de sus alumnos y trasladarles el conocimiento de; cuáles son sus posibilidades de aprendizaje, y cómo cuidar de sí mismo. Supone darles la oportunidad de ser protagonista de su propia transformación, introduciendo hábitos cognitivos, emocionales y ejecutivos adaptados al alumno, educando su cerebro. (Jose Antonio Marina, “saber educar al cerebro es cambiarlo, porque el aprendizaje supone actividad y cambios neuronales” (4)).

La mejora de los procesos de aprendizaje requiere una mejora en las condiciones del aprendizaje, y es aquí donde MBE buscando estas condiciones de aprendizaje propugna un cambio de paradigma de una enseñanza transmisiva y reproductora a una enseñanza participativa, conectada y convergente, citando al profesor Roberto Aparici (5), al buscar un aprendizaje que contemple la emoción.

De las condiciones del aprendizaje (estimulación ambiental, atención, emoción, alimento, ejercicio físico, sueño) la emoción es la que más se haya conectada con la práctica del profesor, al poder incidir éste a través de su liderazgo emocional en dicha emoción y en la motivación del alumno, facilitando su aprendizaje y sirviendo de guía en la propia gestión emocional del mismo que despierte su motivación intrínseca, es decir, mejorar su inteligencia emocional.

La  motivación es la predisposición a la acción como resultado de una emoción. MBE estudia los mecanismos de motivación, pudiendo diferenciar entre intrínseca y extrínseca, siendo la intrínseca la que ha de ser promovida por el profesor en su práctica, para ello conocer la emoción del alumno es crucial, como promover su avidez de conocimiento, para que el foco de control sea interior, lo que se consigue cuando el alumno experimenta la gratificación que acompaña la comprensión de lo información, que aumenta a su vez cuando esta comprensión es llevado a la práctica.

Y es en este apartado cuando coaching puede aportar buenas herramientas a la educación, al facilitar a través de las mismas la captación inside del conocimiento, integrando el conocimiento como habilidad y capacidad, haciendo vivencial el aprendizaje del mismo a través del autoescubrimiento por parte del alumno en su propio aprendizaje.

De las restantes condiciones del aprendizaje, la estimulación ambiental sería a mí entender una consecuencia de una buena gestión emocional del alumnado ya que favorecería un clima educativo en un entorno seguro y de confianza que facilitara el aprendizaje.

MBE incide en la calidad de la educación como calidad en la práctica educativa, al poder aumentar el autoconocimiento de los procesos de aprendizaje, como las condiciones que mejoran dichos procesos a través de su aplicación en el aula por el docente.  Dicho autoconocimiento a su vez puede ser enseñado al alumno para que así éste pueda ser dueño de su destino, y no víctima de éste, aumentando sobre todo su inteligencia emocional, donde coaching es una herramienta para enseñar este conocimiento.

Como reflexión, ¿qué consecuencias traería fijar estándares de calidad en educación una vez que se consiguieran estándares de calidad en la práctica educativa?.  MBE permite ir de lo concreto a lo genérico, del alumno como ser individual y único al sistema educativo en su conjunto, consiguiendo el respeto por la diferencia, este cambio de foco de atención, ¿cómo cambiaría el escenario?.

Hasta ahora los indicadores de calidad educativa no han sido eficaces ni eficientes, pasan de lo genérico, “el sistema educativo”, a lo concreto, “el resultado del alumnado”, sin contemplar la peculiaridad de cada alumno (MBE), y sin contemplar los recursos internos del mismo (coaching).

Aplicando MBE y coaching a la práctica educativa, y consiguiendo unos definidos estándares de calidad en base a una política educativa que persiga como valor el propio aprendizaje del alumno sobre sí mismo, ¿cuál sería entonces la aportación de MBE y coaching  a la calidad de la sociedad?.

Bibliografía:

  1. Carr, W., y Kemmis, S. (1988). Teoría crítica de la enseñanza. (La investigación acción en la formación del profesorado). Barcelona: Martínez-Roca.
  2. Orden ECD/65/2015, de 21 de enero, por la que se describen las relaciones entre las competencias, los contenidos y los criterios de evaluación de la educación primaria, la educación secundaria obligatoria y el bachillerato, publicado en BOE 29/01/2015.
  3. REICE: Revista Electrónica Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación,ISSN-e 1696-4713,  10, Nº. 4, 2012 ,págs. 6-20, autor María Antonia Casanova Rodríguez.
  4. Participación educativa,ISSN-e 1866-5097, 1 1, Nº.1 1, 2012 (Ejemplar dedicado a: La investigación sobre el cerebro y la mejora de la educación), págs. 7-14, autor Jose Antonio Marina.
  5. Roberto Aparici, (2010), Conectados en el ciberespacio, (Introducción “Conectividad en el Ciberespacio”), pag 9-13. Editorial Uned. Madrid
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